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GOURMET
 
La cocina eterna de ROMA
 
“Il gelato”, la quintaesencia del dulce de Roma, puede encontrarse prácticamente en cualquier rincón de la ciudad, pero los devotos deberían dirigirse a Il Gelato di San Crispino, que probablemente es una de las mejores heladerías de toda Italia.
Pasquale y Giuseppe Alongi producen unos sabores exquisitos a fruta madura y a bayas en verano, y unos sabores fantásticos a cítricos, pera y plátano en invierno. Las versiones de crema se rocían con vino Marsala de las bodegas de Marco De Bartoli, con armagnac, o con ron. El sorbete de Calvados también es muy bueno. El helado que lleva el nombre de la casa es una crema endulzada con miel de madroño (“corbezzolo”). No se utilizan colorantes artificiales, por lo que muchos helados tienen un color más pálido de lo habitual, aunque se envasan con mucho menos gusto.
Las especialidades de helado hechas con frutas importadas incluyen el pomelo rosa (pompelmo rosa) y la piña, que llega por vía aérea en Navidad desde Costa de Marfil. San Crispino abre sus puertas desde las 15,00 hasta la 01,00, seis días por semana y a partir de las doce del mediodía los domingos y festivos.

- Noviembre de 1996 -
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