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LA GUIDA D’ITALIA BMW
 
La fruta es fresca, pero…
 

La actividad del heladero parece ser una de las actividades más provechosas si nos atenemos al número de heladerías que se abren en Roma. Siempre hemos criticado negativamente el “helado romano” (con la excepción de “Il Gelato di San Crispino”, que ha suscitado nuestro entusiasmo) y siempre hemos invitado a la gente a ir a distintos locales para que descubra una característica: los distintos helados tienen el mismísimo e idéntico sabor y olor tanto si se adquieren en la zona de Testaccio, como en Trionfale, en el centro o en las afueras. El helado que se define como “artesanal”, hoy por hoy, o es una tomadura de pelo o bien una estafa, ya que todos, indistintamente, utilizan los mismos preparados industriales, colorantes, extractos, espesantes y agua en abundancia. Hubo una época en que la actividad del heladero estaba muy bien considerada y se veía como un verdadero arte, pero, hoy en día, el único arte que le queda es el de saber vender. En fin, que no importa a qué heladería se entre, porque, por desgracia, el helado se ha vuelto homogéneo a causa de los productos industriales y ya no conseguimos ver ni saborear la artesanía en absoluto por ningún lado. Siempre entramos con curiosidad en los locales nuevos, pero salimos defraudados una y otra vez. Además, el hecho de que se utilice fruta fresca es simplemente un detalle que no sirve para mitigar las críticas realizadas.

- Abril de 1995 -

 
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