EL HELADO DE SAN CRISPINO

Se trata de una crema delicadísima a la miel de madroño, recogida en una reserva de Cerdeña protegida por el Fondo Mundial para la Protección de la Naturaleza (WWF), donde las abejas viven en un ambiente fundamentalmente carente de sustancias contaminantes.
El madroño es un arbusto silvestre y una planta mediterránea, como el mirto, el lentisco y el brezo, que crecen en estado natural por toda la franja costera italiana.
Su nombre científico, “Arbustus Unedo” es el que se da al madroño del lugar, para distinguirlo de otras especies exóticas. Sus flores blancas tienen forma de copitas que penden de las ramas en forma de racimos, se abren de octubre a febrero (que, por tanto, es el período de recolección de la miel) y se cruzan con los frutos rojos, que, al igual que la planta, se llaman “madroños”, madurando en el mismo período y destacando entre las hojas brillantes y perennes.
La miel se trata de forma artesanal y no se filtra, manteniendo así toda su fragancia, la genuinidad y la complejidad de los sabores y los aromas que la convierten en la mejor miel amarga que pueda haber.
Las cantidades medidas de grasas y azúcar de esta receta son la base fundamental para exaltar las características organolépticas especiales de la miel que la caracteriza.

Se trata de una crema que sirve de complemento ideal para quesos como el Gorgonzola y el Camembert.
 
 
cerrar